martes, 8 de enero de 2019

Mi gato prueba comida de Advanced Sterilized

Esta fue mi experiencia:
Tengo un gato muy delicado y esquisito que por un momento pensé que no iba a comer la comida, ya que lo ha hecho anteriormente con otras marcas, de hecho cuando abrí la bolsa y se lo puse para que oliera no mostró ningún interés y cuando le puse para que lo probara no lo quiso comer preferiría el otro pienso, pero volví a intentarlo por la tarde el mismo día y la comió, hay veces que come con más ganas pero lo comió, sino no lo come. Así la reacción no fue como la de los demás gatos y más sabiendo que es un delicado. El formato de la bolsa muy práctico y cómodo, se abre y se cierra fácilmente y rápido y tiene pinta de buena calidad.





domingo, 6 de enero de 2019

Las Crisis de Crecimiento en los Bebes ¿Cómo reconocerlas?






Hoy os voy a hablar sobre este tema ya que puede servir de ayuda a todas las madres.

Las crisis de crecimiento son etapas que pasan la mayoría de los bebés durante el periodo de lactancia. Durante ese periodo el bebé se comporta de manera más extraña, suele mostrarse más inquieto y nervioso de lo habitual, llora más, tiene un sueño más superficial y a menudo se aferra al pecho de la madre, lo suelta y luego llora.
Muchas veces las madres no conocen la existencia de esas crisis(sobre todo las primerizas), es probable que se preocupe, pensando que su pequeño ha enfermado.También puede pensar que no tiene leche suficiente ya que el bebé parece quedarse con hambre. De hecho, las crisis de crecimiento suelen ser uno de los motivos principales por el cual se interrumpe erróneamente la lactancia.

Primera crisis: 17-20 días de vida


Cuando el bebé nace, inmediatamente comienza a perder peso pero lo recupera muy rápido, normalmente al cabo de los 15 días. Sin embargo, justo en ese momento puede aparecer la primera crisis de crecimiento. Esto se debe fundamentalmente a dos factores: por una parte, el pecho comienza a recuperar el tamaño que tenía antes del embarazo y, por otra parte, el bebé necesita más leche.

Muchas madres interpretan estas señales como indicadores de que no tienen suficiente leche, pero en realidad solo necesitan aumentar el número de tomas, de manera que aumente la producción de leche. De hecho, siempre debes tener presente una regla: a mayor succión, mayor producción.

Segunda crisis: 6-7 semanas de vida


En el mes y medio de vida, aproximadamente, puede producirse la segunda crisis de crecimiento. El bebé vuelve a necesitar más leche, por lo que será necesario darle el pecho con más frecuencia. En este caso, el pequeño llorará, se pondrá nervioso y le dará pequeños tirones al pecho. También puede ponerse muy tenso y arquear la espalda mientras intenta alimentarse.

Tercera crisis: 3 meses 


Esta crisis de crecimiento suele manifestarse de manera diferente. De hecho, algunos bebés ya no piden el pecho con tanta frecuencia, por lo que las madres lo interpretan como que no tienen hambre o un rechazo a la lactancia. En esta etapa, las tomas son muy cortas, apenas unos minutos, cuando antes pasaban más tiempo alimentándose.

También es normal que el bebé comience a chuparse el dedo o la mano, y que al poco tiempo de haberse alimentado comience a llorar. Además, algunos pequeños ganan menos peso durante esta etapa, y disminuye la frecuencia de sus deposiciones. Todas estas señales, unido a que la madre nota que sus senos son más blandos, la lleva a pensar que no tiene leche suficiente y que su bebé se queda con hambre. 
Esta etapa es particularmente difícil y es cuando las madres suelen abandonar la lactancia. Sin embargo, en realidad lo que sucede es que el bebé ya se ha convertido en un “experto” en lactancia, por lo que en pocos minutos puede extraer toda la leche que necesita. Por otra parte, también es normal que cualquier estímulo lo distraiga, algo que suele desesperar a las madres pero que en realidad se debe a que el pequeño se está abriendo al mundo y desarrollando su curiosidad natural.

Al año de vida

Llegar al año de lactancia es todo un éxito y no en muchas ocasiones no suele ser nada fácil, ya que las madres se suelen ver sometidas a una presión constante por parte de la sociedad y en ocasiones por los sanitarios; que consideran que el bebé ya es demasiado mayor para seguir mamando y opinan que la lactancia interfiere en su relación con la comida y sugieren de manera errónea que si se les deja de dar el pecho van a comer más, pero no es así que al llegar al llegar al año y de manera habitual:
  • Los bebés dejan de mostrar interés por los alimentos o comen pequeñas cantidades de ciertos alimentos
  • Aumentan la demanda del pecho
¿Qué pasa?
A partir del año de vida los bebés reducen su velocidad de crecimiento lo que se traduce en un descenso de la ingesta de alimentos, aunque no por eso reducen la demanda de pecho o dejan de mamar.
Eliminar la lactancia para intentar que coman más solamente causa que el niño reciba menos alimentos, puesto que a pesar de lo que se cree la leche materna sigue siendo nutritiva y adecuada para los niños a partir del año.
Cuando la velocidad de crecimiento se incrementa de nuevo, aproximadamente sobre los 15-18 meses los bebés empiezan a comer con mayor interés adaptándose instintivamente sus necesidades.

A los dos años de vida

Las recomendaciones gubernamentales relacionadas con la protección y la promoción de la lactancia materna animan a todas las madres a mantener la lactancia junto con alimentos un mínimo de dos años.
Cada vez más madres llegan a esta etapa de lactancia y sorprendentemente a los dos años espera la última gran crisis de lactancia:
  • Los niños demandan el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similar a las de un recién nacido.
  • Demandan el pecho de manera nerviosa y a veces inquisitiva.
  • Si la madre les niega el pecho o intenta aplazar la toma el bebé no se lo toma nada bien.
¿Qué pasa?
Se considera que a los dos años los bebés experimentan una etapa de desarrollo similar a las de un adolescente, una etapa centrada en el no y la auto afirmación.
Son capaces de hacer muchas cosas por sí mismos y se desenvuelven con soltura ante las situaciones diarias, pero a la vez esta independencia les causa muchas inseguridades y la mejor manera de saber que todo va bien es mamar, es pedir el pecho a cada momento.
Suele durar unos meses, hasta que el bebé adquiere más seguridad en sí mismo, entonces la demanda se normaliza y reduce.

¿Cómo lidiar con las crisis de crecimiento?

  • No desesperarse. Si sabes que se trata de una crisis pasajera, no tienes motivos para frustrarte y abandonar la lactancia. Ármate de paciencia, en poco tiempo pasará.
  • Lacta a demanda. Es conveniente que no intentes “obligar” a tu bebé a alimentarse porque eso sí podría provocar un rechazo a la lactancia. En su lugar, lacta a demanda, según sus necesidades.
  • Dale el pecho en un sitio tranquilo. Lo ideal es que elijas un sitio silencioso y que no reciba demasiada luz. Cuantos menos estímulos, más tranquilo estará tu bebé y mejor se alimentará.
  • No esperes a que llore. Si tu bebé está nervioso, se alimentará peor, por lo que debes estar atenta a los signos que indican que ya tiene hambre, como los bostezos o llevarse la mano a la boca.
En cualquier caso, si tienes dudas y tu bebé comienza a perder peso, es conveniente que consultes a un pediatra.

Falsas crisis: 4 meses y 8 meses

Cuando el bebé se muestra más demandante o se despierta más por las noches la lactancia suele ser declarada culpable. Y esto es justo lo que sucede a los 4 y a los 8 meses:
  • 4 meses: Los bebés empiezan a despertar más por la noche, si dormían varias horas de noche seguidas aumenta la demanda de pecho y piden cada dos horas de noche.
  • 8 meses: Se despiertan angustiados, llorando en plena noche, reclaman el pecho y se calman rápidamente al mamar.
¿Qué pasa?
Ninguna de estas dos está relacionada con la producción de leche ni con la lactancia, de hecho el pecho sirve para ayudar al bebé a superar los momentos angustiosos que experimentan.
A los 4 meses los bebés incorporan fases de sueño que al nacer no tenían. Esto produce que aumenten sus despertares ya que se mantiene más tiempo en un estadio de sueño ligero. Este proceso se confunde con hambre y la madre tiende a pensar que el bebé demanda más pecho por esa razón.
A los 8 meses los bebés inician la tapa llamada “angustia por separación” donde empiezan a entender que son un ser independiente de su madre, lo que les produce una desazón terrible y creen que van a “perderla” si la pierden de vista. Por las noches despiertan llorando y nervioso quieren tener el pecho en la boca todo el rato para evitar así que su madre desaparezca.
Ambas situaciones requieren tiempo y maduración por parte del bebé, dejar la lactancia o iniciar la suplementación con leche artificial no resuelve el problema.

jueves, 6 de diciembre de 2018


Es lo mismo un bebé de alta demanda que un niño con altas capacidades?

Entre bebés de alta demanda y niños de altas capacidades hay una estrecha relación, ya que comparten muchas características. Los bebés de alta demanda son muy inquietos y curiosos, aprenden con rapidez. Por tanto, es lógico pensar que un bebé de alta demanda pueda acabar siendo un niño de altas capacidades. ¿Todos los niños de Alta Demanda tienen altas capacidades?  Casi seguro que todos los niños de Alta Demanda tienen altas capacidades, pero no es así al revés.

Esa inquietud que presentan los niños de Alta Demanda desde que nacen se debe a unas altas necesidades  de conocimiento y de estímulo.

Pero hay muchos niños de altas capacidades que de bebés no mostraron características de Alta Demanda: eran bebés tranquilos, que se quedaban donde les dejabas, que dormían mucho….todo lo contrario de un bebé de Alta Demanda

Así que concluyendo yo creo que todos los niños de Alta Demanda tienen altas capacidades, pero no todos los niños de altas capacidades son de Alta Demanda.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Conocíais estos términos? ¿Han sido vuestros bebés de alta demanda?


Cómo son los niños con altas capacidades

Los niños con altas capacidades son aquellos que reúnen sobredotación, talento y precocidad intelectual. Se caracterizan por ser niños que adquieren de manera temprana hitos intelectuales o psicomotrices. La valoración de estas altas capacidades se hace por expertos, mediante un análisis de cuestiones diversas que van desde el coeficiente intelectual hasta el estado emocional. Algunas de las características de los niños con altas capacidades son:

Son niños muy intensos, con baja tolerancia a la frustración y rabietas prolongadas.
Presentan hipersensibilidad sensorial, con respecto a cualquier sentido o todos a la vez (les pueden molestar los ruidos fuertes, o las luces intensas, etc.).
Son niños muy movidos, con exceso de energía y muy entusiastas. Son también distraídos con aquello que no les interesa.
Tienen un vocabulario amplio y preciso desde que comienzan a hablar, algo que pueden hacer a edad muy temprana.
Son perfeccionistas, autocríticos y competitivos.
Tienen una gran memoria, tanto a corto como a largo plazo, y pueden aprender a leer y a escribir de manera autodidacta.
Necesitan entender las normas para acatarlas, de no ser así las rebaten constantemente.
Se preocupan desde muy pronto por temas como la muerte o la existencia de Dios.
Como comentábamos, la evaluación de las altas capacidades es realizada por expertos, pero, hasta llegar ahí, los padres tienen una ardua tarea por delante. Primero, para darse cuenta de que su hijo no es igual que los demás y ponerse en marcha. En una sociedad como la actual, en la que todos vamos con prisa, los signos de alerta pueden pasar desapercibidos.

Hay algunas señales tempranas que se pueden observar en los bebés que luego desarrollarán altas capacidades. Por ejemplo, son demandantes, sujetan la cabeza desde bien pronto, su nivel de desarrollo psicomotriz es precoz, por citar algunos de ellos. ¿TU HIJ@ ES UN NIÑ@ DE ALTAS CAPACIDADES?

miércoles, 5 de diciembre de 2018



Puede que alguna vez hayas oído hablar de los “bebés de alta demanda” o que, incluso, te hayas planteado si tu hijo lo es. El término es una traducción de “high-need baby”, que fue acuñado por el Dr. Sears, un pediatra que, tal como cuenta en su web, creía que algunos de los padres de sus pacientes eran exagerados en consulta cuando le contaban acerca del comportamiento de sus bebés. Pero luego, tras tener a su cuarta hija, comprobó en carne propia que no lo eran. Ella era diferente a los tres mayores. Nada, más que el contacto físico especialmente con su madre, parecía calmarla. Y eso no era siempre suficiente. Por eso se dedicó a estudiar acerca de los bebés de alta demanda.
Las características que los definen esta en la foto.
Esto, que podrían parecer etiquetas, son pistas que ayudan a los padres a entender mejor a sus hijos. Aquello que no tiene nombre asusta e impone. La convivencia con un bebé de alta demanda puede ser agotadora para los padres. A través de esta descripción de su personalidad se les puede entender mejor y acompañar su desarrollo desde la consciencia. Algo que no siempre resulta fácil.
¿Y tu hij@ es un bebé de alta demanda? Contadme!

Mi gato prueba comida de Advanced Sterilized

Esta fue mi experiencia: Tengo un gato muy delicado y esquisito que por un momento pensé que no iba a comer la comida, ya que lo ha hecho a...